Qué es un Mezze: mucho más que platos para compartir

Si alguna vez te has preguntado por qué nuestro restaurante se llama Mezze, la respuesta tiene que ver con algo que va mucho más allá de la comida. Tiene que ver con cómo nos sentamos a la mesa, con quién compartimos ese momento y con la idea de que comer puede ser un acto pausado, generoso y lleno de conversación.
El mezze no es solo un tipo de plato. Es una forma de entender la comida y el tiempo que le dedicamos. Y sí, también es delicioso.
De dónde viene el mezze (y por qué sigue vivo)
La palabra mezze viene del persa maza, que significa “sabor” o “gusto”. Desde ahí viajó por todo el Mediterráneo Oriental y Oriente Medio, adaptándose a cada cultura: en Líbano, Grecia, Turquía, Siria… cada país tiene su versión, pero todos comparten la misma esencia.
Un mezze es, en su forma más tradicional, una selección de platos pequeños que se comparten en el centro de la mesa. No hay un orden estricto ni un plato protagonista. Todo convive: hummus, baba ganoush, falafel, tabulé, hojas de parra rellenas, aceitunas, pan recién hecho… La idea es probar un poco de todo, sin prisas, mientras la conversación fluye.
En muchas culturas mediterráneas, el mezze se sirve antes de la comida principal. Pero en otros lugares (y aquí es donde nos reconocemos), el mezze ES la comida. No hace falta nada más. Solo buenos ingredientes, buena compañía y tiempo para disfrutar.
Por qué comer compartiendo cambia todo
Hay algo que pasa cuando pones varios platos en el centro de la mesa y cada persona se sirve lo que quiere. De repente, comer deja de ser un acto individual y se convierte en algo colectivo. Alguien pasa el pan, otro recomienda probar “esto con aquello”, alguien repite del que más le ha gustado. Hay risas, hay intercambio, hay ritmo propio.
En un mundo donde muchas veces comemos rápido, solos o mirando una pantalla, el mezze es lo contrario: una invitación a desconectar del reloj y conectar con quien tienes delante.
No es casualidad que muchas de las culturas más longevas del mundo (las famosas “zonas azules”) compartan esta forma de comer: despacio, en compañía, con productos frescos y sin hacer de la comida el centro absoluto, sino el pretexto para estar juntos.
Mezze, tapas, antipasti… ¿es todo lo mismo?
Entendemos la confusión. Al fin y al cabo, en España tenemos las tapas, en Italia los antipasti, y en el Mediterráneo Oriental el mezze. Todas son formas de comer en pequeñas porciones y compartir. Pero hay matices.
Las tapas españolas
Suelen acompañar a la bebida. Son informales, rápidas, y muchas veces se comen de pie en la barra. Perfecto para el vermut o el tardeo, pero no suelen plantearse como una comida completa (aunque algunos lo hacemos, seamos sinceros).
Los antipasti italianos
Son el “antes” de la comida principal. Tienen su protagonismo, sí, pero están pensados para abrir el apetito antes de la pasta o el secondo. Son más estructurados.
El mezze mediterráneo
Aquí no hay antes ni después. El mezze es la comida en sí misma. Se sirve todo a la vez (o en oleadas), no hay jerarquía entre platos, y está pensado para compartir y alargar el momento. No tiene prisa. No tiene reglas estrictas. Solo tiene intención: disfrutar juntos.
Por qué deberías comer más veces en modo “mezze”
Más allá del rollo filosófico (que nos encanta, no lo vamos a negar), hay razones muy concretas por las que comer al estilo mezze es buena idea:
1. Comes más variado
En lugar de un solo plato grande, pruebas varios sabores, texturas y combinaciones. Tu paladar lo agradece, y tu cuerpo también.
2. Reduces el desperdicio
Como los platos se comparten, es más fácil ajustar las cantidades. Si algo sobra, se reparte. Si falta, se pide más. Todo fluye.
3. Conectas de verdad con la gente
Hay estudios que demuestran que comer en compañía (y hacerlo despacio) mejora la digestión, reduce el estrés y fortalece las relaciones sociales. No es magia, es química.
4. Comes más consciente
Cuando no hay prisa, prestas más atención a lo que comes. Saboreas, disfrutas, y acabas más satisfecho con menos cantidad. Es raro, pero funciona.
Cómo vivir la experiencia mezze (en casa o en nuestro restaurante)
Si quieres probarlo en casa, aquí van algunos consejos:
- Prepara varios platos pequeños en lugar de uno grande. No hace falta que sean complicados: hummus, aceitunas, pan, alguna ensalada, algo asado…
- Ponlo todo en el centro de la mesa. Nada de “esto es mío y esto es tuyo”. Todo es de todos.
- Apaga el móvil (o al menos déjalo en silencio). El mezze pide presencia.
- No tengas prisa. Si acabas en 20 minutos, algo has hecho mal. Esto va de alargar el momento.
Y si prefieres que otros cocinen por ti (totalmente válido), ya sabes dónde encontrarnos. En Mezze Granada hacemos esto cada día, y nos encanta ver cómo la gente se relaja, conversa y disfruta de la comida sin complicaciones.
El mezze es una actitud
Al final, el mezze no es solo una carta de platos o una forma de presentar la comida. Es una actitud. Es decidir que prefieres probar muchas cosas antes que repetir siempre lo mismo. Es valorar el tiempo compartido tanto como el sabor de lo que estás comiendo. Es entender que la mesa puede ser un lugar de celebración, de conversación o simplemente de pausa.
Por eso elegimos este nombre. Porque creemos que comer puede (y debe) ser algo más que alimentarse. Puede ser un ritual, un encuentro, un momento de calma en mitad del ruido.
Y si eso lo hacemos con ingredientes de origen vegetal, sin gluten y llenos de sabor, mejor todavía.
¿Quieres vivir la experiencia mezze?
Ven a conocernos. Estamos en el centro de Granada, en Calle Laurel de las Tablas, 16. Puedes reservar tu mesa a través de nuestra web o llamarnos al 621 40 79 46.
Aquí todo está pensado para compartir. Incluyendo el tiempo.

